Verdad Objetiva y Sufrimiento

Muchas veces tememos lo desconocido. Lo desconocido puede suponer una amenaza. Estamos acostumbrados a conocer de antemano, controlar y dominar. Tenemos miedo a lo desconocido. Imagino dos viajeros diferentes; el que se monta en un barco y va a explorar nuevas tierras; siente curiosidad y emoción mientras otro tiembla de miedo a cada paso que da. Objetivamente, el peligro o la ausencia de peligro que les espera es la misma para los dos pero la actitud de uno y otro varía. Uno podría pensar que el primero puede carecer de prudencia y otros pensar que el segundo puede carecer de valentía. Todo, juicios. ¿Existe una manera correcta de estar y afrontar la vida para todos?

El sufrimiento tiene muchas caras. Se esconde detrás de muchas palabras que le representan; ansiedad, inseguridad, depresión, tristeza, lucha, miedo, inconformidad. Pero todas tienen un denominador común; la no aceptación y la ignorancia.

¿Por qué la no aceptación y la ignorancia traen sufrimiento?

Existe aquello que podemos influir y lo que no. La no aceptación de lo que no podemos influir, y queremos cambiar, nos hace sufrir. Y aquello que podemos influir y, por lo tanto cambiar, pero ignoramos el cómo, también nos hace sufrir.

Existe aquello que podemos conocer y aquello que no. Lo que podemos conocer, podemos comprender. Pero lo que no podemos conocer, no lo podemos comprender. Debemos aceptar lo que no podemos comprender que es algo en lo que no podemos influir. Sin embargo, no nos tenemos que rendir; podemos investigar. Así que el único camino real que proporciona esperanza al final del sufrimiento es el camino de la investigación de la causa del sufrimiento en uno mismo y desde uno mismo. La comprensión que llega, es el único antídoto posible.

La investigación que te lleva a la comprensión es la decisión que no se debe posponer si uno quiere dejar de sufrir. Si uno no emprende este viaje, se quedará en la cárcel de la queja y el victimismo.

Tenemos lazos emocionales con las personas y también con las cosas que nos envuelven en situaciones conflictivas, problemáticas o capítulos de sufrimiento que a veces causamos nosotros mismos pero que otras no las provocamos nosotros directamente. A tu madre le han diagnosticado un cáncer severo o tu amigo fallece. Nos asaltan los acontecimientos que nos instalan en el sufrimiento que no siempre hemos provocado conscientemente. Los vínculos emocionales son. Alguien sufre y tú sufres. ¿Qué es el sufrimiento? Es un dolor emocional. Un dolor emocional con repercusión física. Una resistencia ante lo que acontece. Una no aceptación. El sufrimiento es no comprensión. Sentimiento de injusticia e impotencia.

Cuando el sufrimiento nos atropella debemos saber que es episódico. Debemos vivirlo pero en su justa medida. Cuando el motivo del acontecimiento que nos lleva al sufrimiento alimenta el regocijo, debemos pararlo. La noticia llega, el dolor emocional aparece, la verbalización de la emoción lo disminuye. La mente y el victimismo tienden a alimentar la prolongación del sufrimiento. La noticia, la chispa. El dolor, el fuego. La aceptación, el agua. La tristeza, las cenizas. El sufrimiento se alarga si lo alimentamos. El sufrimiento es agónico. Molesto. No permite recurrir a las soluciones y devolvernos la paz. Por eso debes pararlo. Aceptas lo ocurrido. La aceptación, es la consecuencia de la clara comprensión de cómo son las cosas. Debes investigar. Debes investigarte. ¿Quién te dijo que la vida era fácil? o, ¿quién te dijo que era difícil? ¿A quién hay que rendir cuentas?

De la misma manera que si llueve nos mojamos, si ocurre algo que consideramos negativo, sufrimos. Las emociones son parte de nuestra naturaleza. Pero las emociones son elásticas. De la misma manera que podemos alargar una alegría evocando a través de la recreación con la imaginación, podemos alargar el sufrimiento repitiendo mentalmente e incluso agravando la situación a través de las alas de la imaginación. Pero si podemos alargar, también podemos acortar.

El sufrimiento como toda emoción es flexible y susceptible. Puedes influir en su durabilidad. Puedo calmarte llevando tu atención hacia las posibles soluciones si las hay o puedo apoyarte para que tu sufrimiento disminuya. También puedo decirte cosas para que alargues ese sufrimiento recordándote el capítulo o hablándote de la gravedad de la situación. El sufrimiento se sostiene en el tiempo, si lo alimentas. Puede durar más o menos. La reflexión sobre la naturaleza del sufrimiento, te permite influir en el sufrimiento. Si podemos influir en su elasticidad ¿podemos erradicar el sufrimiento? El sufrimiento psicológico es un estado susceptible de ser influido. Podemos reducirlo y trascenderlo comprendiéndolo con la actitud correcta.

El sufrimiento aparece como una borrasca, disminuye con el desahogo y desaparece con su comprensión. El rastro del sufrimiento, la tristeza. La tristeza permanece cuando el sufrimiento se ha ido. Con el sufrimiento no hay paz, hay lucha. Pero en la tristeza, puede haber la paz. Entonces, ¿podemos empezar a querer comprender el motivo del estado de tristeza? ¿Qué te mantiene triste? La tristeza es una emoción que tiene una razón de ser que puede ser discernida. A través de la meditación profunda en la tristeza y su comprensión, recuperas la paz inicial.

¿Qué es la tristeza causada por la ausencia de un ser querido? ¿La ausencia de las experiencias que tenías con esa persona? ¿El vacío que sientes? ¿El hecho de que esa persona no pueda disfrutar más de esta vida? ¿Saber o creer que no ha ido a otro lugar? ¿El concepto del fin de vida?

Pero, ¿qué es la aceptación de algo que no podemos influir? ¿Cómo es la aceptación? ¿Cómo se llega a ella?

La aceptación llega con la comprensión de nuestra naturaleza, de nuestros límites reales. Cuando sabes que no puedes subir a un árbol para rescatar a un gato, lo aceptas. Intentas encontrar a alguien para que te ayude y le ayude, pero no te quedas sentado sufriendo porque no puedes subir. Existe un límite entre la realidad del gato y la tuya en ese momento. Se produce una aceptación con el análisis objetivo de lo que permite la situación y los recursos de esa situación y de toda situación de vida.

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