Sobre mí
La Felicidad es posible, si no la interrumpes…

Sílvia Cantos Pi
Mi nombre es Sílvia Cantos Pi y mi objetivo es ayudarte a Ser tú mismo y a descubrir por ti mismo la Verdad. No hay investigación más bella, interesante pero, sobre todo, necesaria e imprescindible que la de conocerse a uno mismo, de verdad.
Lo que puedes esperar de mí es...
- La Verdad
- Las preguntas correctas que activen tu Justo Criterio
- Un cambio interior que permite controlar lo controlable y evitar el sufrimiento innecesario
Antes de empezar te haré 3 preguntas
1. ¿La verdad importa?
2. ¿Tú cuándo querrías saber la verdad?
3. Si la hubieras sabido, ¿habría cambiado algo?
¿Cómo trabajo?
Más importante que resolver inquietudes o conflictos es desmantelar aquello que impide que veamos la fuente de las mismas y las soluciones posibles.
Reconocer las premisas innegables, desarrollar el justo criterio que te permite medir bien lo que ocurre y encontrar la dosis correcta de cualquier componente necesario para una resolución exitosa.
Algo que decir...
- Yo no soy escritora, ni maestra, tampoco una personalidad destacada.
- Tan solo soy una ciudadana más, normal y corriente que siente que tiene algo que decir.
- Soy una aprendiz y una investigadora incansable.
- Me encantaría poder transmitir que más allá de las apariencias, se encuentran pequeñas pautas, sutiles pistas que si las seguimos, nos llevan a un lugar donde las consecuencias parecen no estar tan fuera de control.
- Podemos sentirnos mejor, haciendo lo mejor en cada momento.
- Siendo más justos con el entorno y con nosotros mismos llegamos a la meseta de la paz desde donde todo se ve con mayor claridad.
- No quiero instruirte sobre nada.
Más bien al contrario, recordarte que eres tu propio instructor.
Puedes ser autónomo, independiente y libre.
Tu infancia y el aprendizaje que has tenido durante ella te han llevado donde estás ahora, te han convertido en lo que eres ahora. Sin embargo, es un buen momento para cuestionarse si todo lo aprendido es verdadero y necesario.
Este ha sido mi camino
El antes y el después
En cada paso de mi vida, en cada problema, en cada etapa o decisión, difícil o fácil, siempre había un antes y un después.
Antes
Después
Si, la vida estaba llena de idas y venidas…
Cuando todo parecía ir bien, dejaba de ir tan bien. Cuando ya había un equilibrio, este se rompía para pedirme otro. Y si no se rompía el mío, algo en el entorno salpicaba. Pero cuando todo iba supuestamente bien, seguía faltando algo.
Qué difícil era vivir tranquila y reconciliada con la realidad. Una sensación constante de tener un enemigo cerca todo el tiempo.
Algo con lo que lidiar.
Algo por lo que luchar.
Algo que defender.
Algo que proteger.
Algo que conseguir.
Y, al llegar a la siguiente etapa, siempre había una nueva.
Vivía notando la presión por llegar a ser y conseguir algo pero con la sensación de que me faltaba todo para lograrlo. Da igual cuantas metas alcanzara. Una sensación constante de llegar tarde a todos mis objetivos y una impotencia enorme por querer saltarme pantallas que no quería vivir pero que no podía evitar.
Viví en el antes, durante mucho tiempo. Pero un día, me di cuenta que existía un después. El problema era que, el después, se desvanecía muy rápido. Y volvía a vivir en el antes, por mucho tiempo.
El antes parecía ser mi naturaleza, mi destino, la vida misma y, el después, parecía solo fruto de la casualidad. Un premio fugaz por un esfuerzo tremendo. No era mío. Sucedía. Y así como el después llegaba por la tarde para darme un respiro, la noche se acercaba para arrebatármelo y devolverme por la mañana, de nuevo, a mi antes.
Pero un día se produjo algo que sería, de verdad, el principio del resto de mi vida.
Me fijé en la TRANSICIÓN
Me di cuenta que entre el antes y el después, no solo habían circunstancias, hechos, objetivos, obligaciones y deberes.
Entre el antes y el después, estaba yo.
Yo, participaba.
Yo, era parte del proceso.
Yo era el medio por el cual, todo sucedía.
En la experiencia de mi vida, yo era la única testigo constante.
Así que todo lo que hice fue mover ligeramente la mirada que siempre apuntaba hacia delante o hacia atrás para observar justo el punto medio, donde el cambio se hacia visible y tangible: en mi misma.
La pregunta es...
¿Quién puede dominar siempre todas las circunstancias?
¿Quién puede controlar siempre todos los atropellos?
¿Quién puede garantizar siempre un resultado o un plazo?
¿Quién decide buscar? ¿Para qué? ¿Quién decide buscar qué?
¿Dónde se produce la experiencia del cambio de estado?
¿Qué produce el cambio?
¿Una circunstancia es lo que me conduce del antes al después o, del después al antes?
¿O quizás mi interpretación de la circunstancia me hace vivir en el antes o en el después?
LA CLAVE
Claro: la lectura que hago de lo que vivo, me lleva a responder con agonía o alivio.
Claro: la agonía o alivio son una reacción a lo que veo e interpreto.
Claro: la agonía o el alivio dependen de mi conclusión sobre cómo veo lo que ocurre.
Pero, al menos, mi lectura y mis conclusiones son verdad?
Pero, ¿es lo que interpreto y veo tal y como lo veo? ¿Existen otras posibles interpretaciones?
Pues, no estoy segura.
¿Y si el motivo que creo que causa mi agonía es verdad y real, puedo no responder con agonía y afrontarlo de todos modos?
¿Y si el motivo que creo que causa mi agonía no es verdadero, puedo sentir alivio?
¿De qué depende? ¿Puedo decidir sobre eso?
El mismo hecho de parar y mirar todo esto, hizo que toda la prisa se parara. En ese momento que miras, miras. No vas hacia ningún sitio. Estás quieto. Por lo tanto, parar todo el proceso mental de deducción, expectativa, juicio, conclusión o condena, es posible. Si es posible una vez, es posible más veces. Pero, ¿es posible siempre?
Si, me trasladé al después tras una “transición” que lo hizo posible. No sucedió. Participé. Hubo unos pasos claros.
Así es, que me di cuenta que quizás el después no era ni un regalo casual, ni tampoco un premio, tampoco algo que solo sucedía sino que era un lugar al que se podía acceder a voluntad y con un recorrido muy claro. Entendí que el después, también podía ser mío. Y claro, me pregunté si me podía deshacer del antes.
Así que empezó otra etapa; cómo vivir en ese después aun cuando las razones que hacían florecer el antes siguieran presentes.
Y aunque las circunstancias no seguían siendo espléndidas, ni dejaban de romperse equilibrios, aunque los objetivos no venían a mi fácilmente ni tampoco podía saltar la pantalla que no quería vivir, aprendí a manejar la transición. Me volví maestra de mi transición. Un puente que identifiqué que me dio el alivio de saber que podía cruzar a voluntad. No tenía que esperar a la suerte ni tampoco el premio. Aprendí a controlar aquello que si podía controlar para poder influir en aquello que, aparentemente, no podía controlar.
Y me llevé una gran sorpresa. Cuanto menos me importaba el resultado y controlar nada que no se pudiera controlar, cuanto más me centraba en la gestión de lo que si podía controlar; mi propia transición, más capacidad generaba de influir en el exterior y hacer posible aquello que se presentaba como imposible.
Mi mayor logro, fue instalarme en el después y no regresar a ese antes.
LA TRANSICIÓN
De forma natural acompañé a otros a identificar esos dos lados, identificar la distancia y construir ese puente cuando la oportunidad se daba. Funcionaba.
Nació el anhelo de investigar si eso que yo había descubierto tenía una correspondencia con alguna enseñanza real. Jamás antes había estado en contacto con nada de desarrollo personal. Así que pasé por varias escuelas que, lejos de satisfacerme, me crearon mas dudas y me desanimé.
Pero lejos de rendirme, emprendí un viaje de más de tres años por Asia y Australia que se convirtió sobretodo, en un viaje interior. Dejé el trabajo, el piso y todas mis responsabilidades del momento para entregarme durante más de cinco años a un proyecto que, casi diría, se dirigió a si mismo; la escritura de Verdad Objetiva y el Ser Humano.
Un libro fruto de una investigación interna y profunda que pretende acompañarte en esa transición e invitarte a ser dueño de todos tus viajes, idas y venidas. Pero sobretodo tener la experiencia de ser dueños de hallar esa verdad, por ti mismo.
EL RESULTADO
Me convertí en una observadora.
Observadora de mí misma y de los demás.
Me di cuenta de mucho más…
Descubrí que existía un camino que podías elegir,
y que te conducía hacia la Sabiduría.
Demasiado atractivo para ignorarlo.
Me volqué en el camino, y jamás lo abandoné.
Con la intención de investigar si existían otras disciplinas que trabajaban lo mismo que yo y me permitiera ayudar a las personas con inquietudes y procesos similares a los míos decidí formarme en diversas áreas de apoyo a la evolución interna
En 2009, decidí dejar mi trabajo, la ciudad donde vivía, el piso y todas mis cosas para emprender un nuevo camino que me ha llevado hasta aquí.
Más de tres años viajando por Asia y Australia, sumida en un trabajo de auto-investigación y reflexión, en contacto con otras culturas y enseñanzas me permitirían confirmar la existencia de una Verdad Objetiva común y que nos iguala como seres humanos.
Viví en un Templo Budista en Tailandia durante año y medio aproximadamente lo que me permitió dedicarme plenamente al desarrollo y redacción del libro que da nombre a esta escuela, Verdad Objetiva y el Ser Humano.
El tiempo pasado en Tailandia, entre diferentes templos y monjes, me permitió confirmar una vez más que estaba en el camino correcto y que había muchas personas en esta búsqueda ya que, en definitiva, todos buscamos lo mismo: la iluminación de una u otra manera.
En Australia conocí a Tom Powell, de la tribu Warramunga de la Nación Wiradjuri. Creador del Programa “The Red Dust Healing”, un programa de curación cultural específico que se ha entregado a grupos tanto en Nueva Gales del Sur como en Queensland.
Hasta la fecha, más de 14 000 personas han pasado por el programa y será importado a España próximamente de la mano nuestra escuela.
Puedes conocerlos en www.thereddust.com/
Verdad Objetiva y el Ser Humano, un libro fruto de un trabajo de auto-investigación de 5 años
El libro es el manual de los procesos de esta escuela, fruto de un trabajo de auto-investigación de 5 años, donde me retiré y enfoqué todo mi esfuerzo en plasmar este modelo que ya llevaba muchos años aplicando en los trabajos de acompañamiento y mentoría que realizaba. Este libro no está basado en otras disciplinas, ni es bibliográfico, sino que todo su contenido es genuino.
Queremos ser la primera escuela en tranformar la frustración en ALEGRÍA
Queremos ser un referente en las empresas para transformar el esfuerzo en fluidez y eficacia.
Ha llegado el momento de extenderlo y ahora queremos llevarlo a TODO EL MUNDO
Han confiado en nosotros
Augue Velit Cursus Nunc, Quis Gravida Magna Mi A Libero.
