Si despiertas, puedes decidir investigar
Existe una verdad objetiva en nuestro ser y manera de ser que nos conduce hacia la comprensión de lo que somos, y nos permite discernir lo importante y necesario en nuestras vidas. Lo discernido se aleja de los intereses, caprichos y adaptaciones de nuestro ego. Esta verdad que somos queda al descubierto tras un trabajo de auto-investigación y un serio escrutinio de lo que nos ocupa la mente en cada momento. Observando las inclinaciones de la mente, dónde pone la atención, qué la estimula, la conocemos a ella pero todavía no nos conocemos a nosotros. Aquello que florece al acallar nuestra mente, tiene que ver con lo que somos. La verdad aparece ante tu atenta mirada libre de juicios.
No es que estuviera escondida, es que tú no tenías tu mirada libre de obstáculos. Al despertar, ves la división entre tu ego y tú. Entonces, puedes entrar dentro, la puerta está abierta. En ese preciso momento, es cuando puedes conocerte. Cuando miras, sabes reconocer qué hay de verdadero y qué hay de falso en ti, qué te conduce y qué te frena. Emprendes el viaje del auto-conocimiento que te permite ver qué es subjetivo y qué es lo objetivo en ti. Lo más importante, es que tras despertar, puedes nacer de nuevo. Puedes detener procesos. Puedes decidir. Puedes cambiar. Puedes permitir que tus cualidades innatas te dirijan a desarrollar tu propia naturalidad y potencial.
Despertamos, pero no es suficiente. Saber quiénes somos pasa por mantener la observación constante en nosotros y ejercitarnos en realizar una poda para eliminar todos los elementos indeseables y excesivos de nuestra conducta que nos alejan de la verdad. El ego tiene pautas de comportamiento auto-impuestas. Las pautas las puedes cambiar tú. Eres envidioso. Tienes acciones que nacen de la envidia. Pero si despiertas y te das cuenta que eres envidioso, ves que ciertas acciones y consecuencias son fruto de la envidia y al decidir que la envidia no es buena para ti y para el otro, puedes decidir no repetir esas acciones que son fruto de esa emoción que has decidido eliminar y rechazar. Lo observas todos los días. Investigas qué es, dónde nace y por qué actúa la envidia. Entonces en la nueva etapa desaparecen esas acciones que no te favorecen ni a ti, ni al otro, ni al sistema porque has comprendido por ti mismo, la futilidad de la envidia. Evolucionas y contribuyes a tu paz y a la paz del sistema. Si observas que comes con gula y en demasía puedes decidir regular la alimentación. Puedes incluso investigar acerca de la alimentación más apropiada para ti como ser humano. Puedes alinearte con el verdadero apetito que es el apetito justo y necesario. Si despiertas, puedes decidir investigar cualquier acción, reacción, estímulo o emoción y si decides investigar puedes descubrir la verdad y la mentira.
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