Obstáculos/despertar

La mente es como un recipiente con distintos vertederos y almacenes.  Uno mismo es receptor de información y creador de información; experiencias, datos recibidos de fuera, interpretación de esos datos,  y con un mix de datos e interpretación crea expectativas e imagina. Tanto lo creado como le recibido pasa a través del criterio propio y los va clasificando internamente. Algunos los deshecha, otros los deja a mano y otros pospone atenderlos...

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Si no niegas la evidencia, ninguna fuerza te obligará a verla

Lo sepamos o no, somos más responsables de nuestra mala suerte de lo que creemos. No nos atamos los cordones por pereza, dejamos a la suerte que se nos crucen o no. Luego, nos pisan y nos tropezamos. Caemos y nos rompemos el tobillo. ¿Quién ha provocado la caída? El que se queja dirá que ha sido un estúpido que se le ha cruzado. El que analiza, se da cuenta que debe ser más cauto y prevenir riesgos. Ambos podrían haber sido más atentos. No siempre la causa de la caída es tan clara. Pero más veces de las que creemos somos causa directa e indirecta de nuestro malestar. La falta de relación certera entre causa y consecuencia nos mantiene en un ciclo vicioso de repetición de estados indeseables. Es necesario empezar a ver con claridad y con mucha inspección aquello que afecta nuestra vida.

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¿Vives en un estado compulsivo?

Si estás dentro de un escenario de vida en la que todo el tiempo estás ocupado y pre-programado, puedes verte en un estado compulsivo. La mente va de un pensamiento a otro de forma rápida y esta velocidad se convierte en estrés físico, hambre, gula, mal humor o simple falta de alegría. Terminas con algo y ya empiezas con otras cosas. Tus palabras son compulsivas. Salen sin ser valoradas. Entras en discusiones tanto si tienes razón como si no. Al final podemos convertirnos en un ser autómata dirigido por la costumbre, defendiendo la memoria y proyectando el mismo futuro desde los mismos actos. Se trata de una vida compulsiva. ¿Qué margen de libertad y posibilidad de cambio hay en una vida compulsiva?

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Expresar sin ver con claridad te lleva al conflicto

Todo el mundo opina. Todo el mundo sabe cosas. Todo el mundo se expresa. Pero en demasiadas ocasiones, la expresión de ideas no va acompañada de una claridad de percepción de cómo son las cosas en realidad. Uno expresa desde la memoria y mucha información de la memoria es heredada y copiada. También interesada. Opinamos porque nos identificamos con conceptos e ideas. Pero pocas veces se mira de forma nítida y sin prejuicio lo que se procesa, se dice, y lo que se recibe. Se vive en reacción continua. Por no ver con claridad el cuerpo de lo que se expresa, se produce el conflicto. Ya que uno se encierra en una mirada que es tan limitada como la del interlocutor. Cada uno en su pedacito de razón se atrinchera. El conflicto nace debido a la falta de escucha verdadera. Por la falta de percepción clara.

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Vivir plenamente

Cuando atiendes plenamente lo que vives en el presente, lo que te gusta se completa y lo que no te gusta desaparece antes o incluso, puede convertirse en algo interesante...

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